Querida sobrina:
Sé que te sonarán desconocidas u extrañas estas letras, pero
huele este perfume y toca tu collar de piedra de granate y todo
Miras a la naturaleza desorbitada. ¿Qué habrá más allá? ¿Un
fuego? ¿Una luz? ¿Hojas secas? La tristeza, niña no te abrazará, la ira tampoco
te llevará, tienes un alma limpia y pura que nunca se manchará. Pero debes
aprender a aprehender y así enfrentar la realidad. Tu mirada lejana y
desbordada de soledad, ese día lo interrumpirá y tú, empapada de alegría verás
que con pasos lentos llegará la felicidad. Un día creíste haberlo perdido todo,
un fuerte impacto en tu cabeza llevó consigo las mejores ilustraciones de tu
vida, tus amigas, tu perro, tu madre, tu padre, tu amor todos quedaron como
fantasmas en las noches deambulantes en
tu memoria. Que el miedo no te arrastre, que el susto no te reprima, debes
penetrar la realidad y superar el olvido y esas realidades que no llegaste a
vivirla y que pensaste haberlo hecho, esas sí están allí, dentro de tu corazón perplejo
de salir a brote, de todas maneras lo vivirás. Ven y tu arte llegará hasta los
más recónditos lugares del mundo, esa cicatriz sólo terminará siendo una
pequeña cicatriz, lo que más te duela, es cosa del pasado. Siempre has tenido
este talento, desde pequeña, ahora es tu oportunidad.
Escucha hermosa
princesa, seguirás viendo los destellos de las estrellas brillantes
resplandecientes en tus ojos color esmeralda, las hojas y el viento seguirán
acariciándote, la espuma del jabón, esas burbujas con las que tanto te
maravillaste aquel día en el río, no quiero confesártelo pero reventaron al
poco tiempo de haber nacido, esos fenómenos no duran para siempre pero tú te
verás reflejado en sus espejos y te
mirarás a ti misma y verás que nada ha cambiado, que sigues siendo tú, la misma
la alegre, la amorosa, la primavera sin fin. Que te haya persistido esta
pequeña cicatriz no significa que puedas llegar muy lejos, todo lo contrario,
serás más importante e insólita aún. Por eso, nada te debe frenar, sé que has
estado débil y olvidadiza, pero todas estas tormentas pasarán, como aquel
momento en que ese chico que te gustaba no te invitó a bailar, no es el fin del
mundo, otra vez será.
Los niños y niñas te tendrán en sus cajitas de sorpresas
bien resguardadas del viento, del frío, del aire y tú saldrás algunas veces a
desearles buenas noches, que los cumplas feliz, hasta pronto, feliz día, ellos
estarán muy contentos contigo y se irán muy felices a sus escuelas. Las niñas
te invocarán “Princesa Amnesia” y tú debes salir hacia ellas mirándoles la
frente bien alta, susúrrales en el oído, dígales que otras veces llegaste a
tiempo a tomarte los trenes que te llevan hacia el preludio del amor y que con
tus amigas, han ido a tomar el té y no les has fallado en la cita, has llegado
a los espectáculos con retraso sólo algunas veces, sólo a las que no te
atraían, pero a las que sí llegabas con antelación eran a los que te atrapaban
por sus populosas tribunas, sus encantados vestuarios, y sus vaticinados éxitos.
Ellos no de decepcionarán de ti, te entenderán. Serás la amiga perfecta y
predilecta entre las princesas. Lo sé, lo lograrás, debes entender que hay
oportunidades que no debes desperdiciarlas, este es el camino para que salgas a
flote, para reinar en tu fama. Las sorpresas te serán gratas.
No debes ser retrógrada, avanza y mira el horizonte que este
vuelo debe comenzar, al zarpar de ese castillo no será más que una etapa que
llegó a su final.
“Esos ojos que sembraron tierras y odio aquí y allá”, me lo
has dicho, pero no prevalecerán, todas ellas se irán y no volverán. Aquí serás
la única que jugará con las mariposas en el jardín, y nadie te perseguirá, sólo
las hojas verdes vibrantes debajo de las alas de los colibríes te verán
sonrojar. Serás la única en brillar, en danzar, esos defectos de la memoria se
irán y tú como una dama espléndida reinarás, las personas desde sus butacas te aplaudirán
y tú ruborizada se los agradecerás.
Ese día llegará, yo lo sé, una sonrisa se dibujará en tus
mejillas y todo el pasado quedará atrás, todos los días serán iguales, tus
esfuerzos tendrán sus frutos, cuando camines por las calles todos te querrán
saludar, pero tendrás cuidado niña solo serás mía y de nadie más y esos frutos
que recogerás también lo serán. Te espero. No te arrepentirás.


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